domingo, 10 de enero de 2010
El Ausente.
El ausente, el que no está, el que falta, la persona que marca incapié y deja tendencia. El que se pierde de lo que alguna vez se quiso enterar, el que no presencio el momento, el que intento llegar y no pudo. El de la excusa, el de la razon. El ausente es el que deja la duda, la incognita. El que no deja rastro ni huellas, imposible reconocer al ausente, es tan rapido que no lo ves. Es tan silencioso que se te llega a escapar de las manos, y no te das cuenta de nada, es la persona escurridiza, cosa que no se puede evitar. Interesante momento elije el ausente para faltar a su compromiso, invitación, obligacion o simplemente no dar su presencia. El ausente tiene esencia poderosa, tiene la mayor atencion, al oír de el la gente se sorprende. Existen ausentes en todos lados, algunos son especiales otros no. Pero están, están entre nosotros mismos, en cierto aspecto todos somos ausentes, algunos los disimulan y otros no pueden. El ausente se convierte en infaltable, una vez que no lo tenés con vos sentís que te falta, que te falta algo, algo que querías ver, o mejor aún, alguien. Necesitas su presencia, lo necesitas a el. A esa persona que te falta, que no lo tenés, que no lo conseguís, que se te va, o que tal vez nunca fue tuyo. Amás al ausente, lo querés, lo adorás, pero más que todo y nada, lo necesitás.
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